Friday, December 3, 2021

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    Aires Buenos en mi cama 1: tribulaciones de una señora en Meetic

    Solo apto para muy mayores. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Si te sientes identificado, ten por seguro que no se trata de ti, pero cuéntame en los comentarios tu experiencia en Meetic o aplicaciones similares.

    Mis tres patrias: la infancia, el amor y el sexo

    ¿Por qué nunca escribo sobre sexo? ¿Es por pudor? ¿Mi educación católica? Ya estoy casi en la tercera edad, aunque me sienta joven, y he decidido aparcar el pudor. Nunca es tarde… y sé que gracias a la experiencia sedimentada en mi cuerpo, la mía es la mejor edad para amar. Hemos empezado a distinguir, separar, relativizar y comprender las cosas de la vida: el amor, la calentura, la dulzura, el placer, la seducción, el orgasmo… Señoras y señores, cada cosa tiene su lugar.

    Mi tiempo transcurre escuchando a los demás, ese es mi oficio, de modo que es todo un privilegio poder hablar de mí, de mis experiencias vividas y soñadas. Dejaré algunas aquí escritas para ir aligerando mis memorias, el día de mañana.

    Dicen que la infancia es la patria del escritor. Como escritora tengo yo tres patrias: la infancia, el amor y el sexo. Y aquí vengo a hablar de las dos últimas, porque me han dado tanta vida, tanto para contar, tanta experiencia sobre el ser humano… Aunque no toda: tengo 60 años y todavía no llego a conclusiones, eso significa que debo continuar acumulando experiencia, que todavía tengo ganas de amar y ser amada.

    Como escritora tengo yo tres patrias: la infancia, el amor y el sexo.

    Mi gran amiga Leo, la Platónica, que es una sabia de 64 años, se separó de su segundo marido después de 14 años de plácido matrimonio y a los dos meses me llamó y me dijo: Rosa, tengo novio, me encanta, se llama Juan y tengo total afinidad con él en las cosas que a mí me importan en la vida… Me quedé perpleja, no atinaba, no reaccionaba y tuve que tomar asiento. 

    Entonces me explicó: Ahora mismo te haces un perfil en Meetic, yo te lo hago, no puede ser que una mujer dulce y sabia como tú no tenga pareja. Pensé: ¿Y qué tendrá que ver eso con lo otro? Pero me dejé llevar… Yo, que llevo años fuera de la pista, que no tenía interés en regresar a la patria Sexo, acepté el reto de volver y le dije: ¡ok! ¿Por qué no? Quizás tu sabiduría esté dando en el clavo ¡y nunca mejor dicho!

    Y Leo me apuntó a Meetic: me hizo un perfil que yo completé, con fotos, gustos, preferencias, aficiones, prioridades, pasiones y todo detalle de expectativas. Resulta algo muy cómico: diseñar tu amor soñado con pelos y señales. Han transcurrido cinco meses desde el inicio de este experimento social amoroso. ¿Experiencias? He acumulado muchas y diversas experiencias: Grandes, Intensas, Chiquitas, Duras, Aburridas, Hermosas, Sosas, Suaves, Locas… ¿Y qué he aprendido? Lo que ya sabía, que hay de todo en la Viña del Señor: Inmaduros (muchos inmaduros) Calientes, Tacaños, Dulces, Atrevidos, Dominantes, Divertidos, Sumisos, Sordos, Sensibles, Criticones, Sucios, Precipitados…

    Realmente yo no deseaba “Conocer gente nueva”, porque ya conozco a mucha gente, y me impresiona que, a la edad de la jubilación haya tantos hombres que elijan la opción “Todavía no lo sé” haciendo alusión a lo que desean encontrar en Meetic. Yo marqué “Una relación seria” porque esto es lo que quiero, aunque la palabra seria me eche atrás. Quiero una relación divertida, quiero risas, complicidad, confianza. Y aprender algo. 

    En fin, que la experiencia ha valido la pena. Aunque no haya encontrado esa historia de amor y risas que sueño, tengo cantidad de leña para mi chimenea. Para pintar un primer boceto: me encontré el que anota “figura atlética” y está a punto de dar a luz; el del síndrome de Peter Pan que se quedó en los 12 años; el ligón; el viejo verde; el que piensa que la vida es un campo de futbol que hay que pagarlo todo a medias (muchos de esos, vivo en Catalunya); el del terrible olor corporal; el del aliento a cañería; el que carga una mochila más pesada que él mismo; el gran impostor; el que solo dice medias verdades; el que solo sabe hablar de política; el indeciso hasta la médula; el contradictorio… y un largo etcétera de factores humanos que me he limitado a observar y que ahora deseo contar en este rincón que amablemente me ofrece Aires Buenos.

    En fin, que la experiencia ha valido la pena. Aunque no haya encontrado esa historia de amor y risas que sueño, tengo cantidad de leña para mi chimenea.

    Vaya por delante que soy humana y tengo yo más defectos que todos ellos sumados. No se trata de venir aquí a criticar ni juzgar a nadie… Simplemente, soy escritora, me divierto mucho observando y más me divierto contándolo: poner en palabras lo que he visto, sentido, olido, tocado, escuchado, probado y aprendido en estos cinco meses de experimentar en Meetic.

    Voy a resumir esa experiencia en base a algunos de los hombres con los que tuve un breve encuentro, o menos breve. Me mantuve alerta en todo momento, observando al detalle… y no pude evitar sentirme motivada para contar lo que vi. Lo voy a contar todo, concentrado en unos pocos estereotipos masculinos. Aviso, para que quede clarísimo: soy exagerada y, más que un defecto -que así es como lo ve mi familia- doy gracias a Dios por esta virtud sin la cual no sería capaz de escribir una sola línea sin aburrir a nadie.

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